CIS JESÚS HADDAD BLANCO

CIS JESÚS HADDAD BLANCO Este edificio está realizado en la fase intermedia de la cons­trucción de CIS, basada en un modelo único. Propone un modelo que con ligeras variaciones se iría im­plantando fácilmente de acuerdo a las dimensiones y geome­tría de la parcela y a su topografía, y principalmente atendien­do a las necesidades funcionales de ocupación.
CIS JESÚS HADDAD BLANCO

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CENTRO DE INSERCIÓN SOCIAL JESÚS HADDAD BLANCO

Este edificio está realizado en la fase intermedia de la cons­trucción de CIS, basada en un modelo único. Propone un modelo que con ligeras variaciones se iría im­plantando fácilmente de acuerdo a las dimensiones y geome­tría de la parcela y a su topografía, y principalmente atendien­do a las necesidades funcionales de ocupación.

Principio de partida que obliga a una concepción compacta y con míni­mas licencias al diseño, tanto en su interior y exterior, como en la creación de espacios armoniosos. Generalmente se buscarían terrenos planos, cercanos o in­cluidos en zona urbana y con las infraestructuras a pie de par­cela.

En nuestro caso, su implantación se realiza en los terre­nos que ocupaba el antiguo Centro Penitenciario y concreta­mente en los terrenos ocupados por los pabellones residen­ciales de funcionarios, previos a la entrada principal. La localización, por tanto, es inmejorable ya que se encuentra dentro de la ciudad en una zona de instalaciones municipa­les, administrativas y deportivas, que permite ubicarlo sin al­terar la configuración morfológica del entorno. La calle a la que da frente es ancha y con una hilera de árboles de gran porte en ambas aceras. Las construcciones son sencillas y generalmente de tres alturas, por lo que el CIS se adapta y no adquiere protagonismo.

De formas rotundas, su visión es la de un prisma rectangular de tres alturas, coronado por una cubierta a cuatro aguas, que al­berga bajo cubierta un gran espacio destinado a instalaciones con una función de separación con la zona residencial, procu­rando el aislamiento térmico necesario. Es una edificación por lo tanto de tres alturas, baja +2, en las que las dos últimas se dedican a residencia de internos y la baja a usos comunes. La planta baja se desarrolla en forma de L, y los espacios dedicados a administración, sala médica y despachos de tra­tamiento, junto con los dedicados a internos en las zonas de comedor y sala de estar, se acoplan unos con otros en forma de macla que logra obtener un rendimiento de la superficie muy elevado en detrimento quizás de una mayor calidad en el diseño espacial. El patio, con dimensiones para una pista de baloncesto, configura con la edificación un rectángulo per­fecto, cerrado en sí mismo. Por lo tanto, se crea un edificio constructivamente sencillo con una visión fundamentalmente funcional. La imagen exter­na, acorde a su construcción, resulta plana y solo es la zona de entrada en la que se incorpora el puesto de funcionario y de control la que se proyecta hacia el exterior, rompiendo la regularidad morfológica con una cubierta que le da rotundi­dad y le confiere un elemento diferenciador del resto. La utili­zación como cubrición de paneles de chapa, en este caso de color oscuro, ahonda esta intención y será para el resto de las edificaciones basadas en este modelo uno de los elementos clave que aporte cierto grado de protagonismo.

La funcionalidad y aprovechamiento del espacio se hacen presentes en todo momento, con lo que, es el tratamiento su ­perficial de materiales y acabados, ya sea en su textura como en su colorido, el que adquiere y le da un cierto protagonis­mo. La fachada realizada con paneles de hormigón prefabri­cado, no hace inducir que la construcción alberga un centro penitenciario, que aún siendo dedicado para situaciones de internos a punto de alcanzar la libertad no deja de tener una serie de medidas de seguridad, lo que implicaría una cierta imagen de prisión. Se trata por lo tanto de minorar en lo posi­ble esta percepción, aun utilizando materiales sólidos y dura­deros.